
Cada vez que Diego debe hacerse sus exámenes médicos me tranquiliza porque sé que si su enfermedad vuelve estará bajo control, pero el miedo nos vuelve a invadir porque si vuelve, será otra vez empezar una pesadilla.
Hoy ha sido ese día en el que mi pequeño tiene que ser ingresado para hacerse todos los exámenes necesarios, y a pesar de que hablo con él muy seguido, no deja de ser un dolor intenso, saber que lo tiene que volver a pasar mal con los pinchazos, los contrastes, etc..., saber que a pesar de anestesiarle en alguna de las pruebas, sale de ellas llorando y con pena.
Menos mal que si algo bueno tienen los niños, es que pasado el momento se les olvida por lo que tuvieron que pasar. Una de las veces que he hablado con él me dice: mamá, estoy aquí, otra vez... se me parte el alma escucharle con su lenguita de trapo todavía y esa vocecita...
Ahora Diego juega a que es Buzz Lightyear, se pasa el día diciendo: hasta el infinito y más allá... llamando al comando estelar, aprentando botoncitos imaginarios en su brazo como si fuera el láser y esas cosas... y hoy, para ponerle la nota cómica a su paso por la clínica jugaba con la vía que le ponen para meter el contraste, como si fuera el láser de Buzz...
Así son los niños... lo que hace un minuto le hace llorar, se convierte en parte del juego.
Al llegar a casa su hermana le pregunta: Como está tu pupa???... y el responde: sí, aquí, me picó un mosquito...
Bueno, supongo que a pesar de todo los niños tienen esa facilidad para olvidar, un poquito memoria de pez, lo que es bueno, porque pasar por todo esto y recordar, no debe ser grato para un niño que aún no cumple tres años.
Me da pena porque si bien mi madre dice que tengo unos niños asalvajados, creo que mi gordito es hasta educado... a pesar de lo mal que tiene que pasarlo, le dice gracias a las enfermeras y se despide de ellas con un beso... Mi angelito!!.
Lo mejor del día es que siempre tiene un premio por haber sido todo un campeón... algo que a él le encanta... no sé si el premio o sentirse un campeón... un premio que podemos compartir todos... y para papá y mamá el premio es tenerle con nosotros, disfrutarlo cada día y que nos brinde esos gestos tan suyos, sus sonrisas, su risa contagiosa y todos los besos que a él le gusta regalar...